Del 24 al 27 de agosto 2026
Esta semana he tenido la oportunidad de asistir en Baeza al curso de verano de la Universidad Internacional de Andalucía (UNIA), «El escritor y su mundo literario».
Han sido cuatro días intensos de aprendizaje, conversaciones y, sobre todo, de descubrir diferentes formas de entender la escritura y la creación literaria.
Durante el curso he tenido la suerte de escuchar y aprender de grandes profesionales del mundo de las letras, cada uno con una mirada diferente sobre la creación, la literatura y ese universo personal que todo escritor va construyendo a lo largo de su trayectoria.
Grandes nombres de la literatura
A lo largo de estos cuatro días he podido disfrutar de sesiones y conversaciones con:
- María Dueñas, con El tiempo entre costuras: el comienzo de todo.
- Verónica Sanz, y La aventura de la creación literaria.
- Leo Campos, sobre El mundo personal e intransferible de los escritores.
- Rosario Raro, con Baúl de tesoros y secretos literarios.
- Jesús Maeso de la Torre, hablando de Vivir en la historia, vivir de la historia.
- Jesús Fernández Úbeda, sobre Libros, películas y rock como alimento vital.
- Emilio Lara y José Ángel Marín Gámez, en la mesa redonda sobre La construcción de un mundo literario propio.
- Álvaro Colomer, con El detonante creativo: la epifanía de un escritor.
- Cristina López Barrio, sobre La génesis y evolución de mi mundo literario.
- Sergio Vila-Sanjuán, con Mi universo literario: un juego de muñecas rusas.
Más allá de los nombres y de las ponencias, me quedo con algo que se ha repetido de diferentes maneras durante estos días: cada escritor tiene una forma particular de mirar el mundo y de convertir aquello que observa, vive y siente en literatura.
Escribir es mucho más que contar historias
Estos cuatro días en Baeza me han recordado que escribir no consiste únicamente en contar historias.
También significa observar, investigar, leer, escuchar, vivir y hacerse preguntas. Significa alimentar la imaginación con todo aquello que nos rodea y, poco a poco, transformar esas experiencias en algo propio.
Porque un mundo literario no aparece de repente.
Se construye con cada libro que leemos, cada conversación que mantenemos, cada lugar que descubrimos, cada personaje que imaginamos y cada historia que nos atrevemos a escribir.
Me marcho de Baeza con nuevas ideas, nuevas preguntas y, sobre todo, con todavía más ganas de seguir escribiendo.
Porque todo escritor y toda escritora tiene un mundo literario dentro.
La cuestión es atreverse a construirlo.
—Martin Karlosy